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 Οι ελευθερωτές - 1975       
 
Στίχοι:  
Pablo Neruda & Δανάη Στρατηγοπούλου
Μουσική:  
Χρήστος Λεοντής


Να πάψουν πια οι κιθάρες
έχει η πατρίδα πένθος.
Σκοτάδι πέφτει στη γη μας,
μας σκότωσαν τον αντάρτη
Μανουέλ Ροδρίγες.
Τα χρώματα μας κλαίνε.
Ας βουβαθούμε.




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       Δημοφιλία: 100%  (1 ψήφοι)
      Αναγνώσεις: 4221
      Σχόλια: 2
      Αφιερώσεις: 0
 
   

 Δισκογραφία 
 
[1] Παραστάσεις
1975
 
   

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   ΧΑΙΝΗΣ @ 18-05-2010
   Avellinou
15-09-2014 13:45
Ειναι μερος ενος ποιηματος του Νερουδα La tonada de Manuel Rodríguez που μελοποιησε ο χιλιανός Βιθεντε Βιαγκι και τραγουδουσε αναμεσα αλλων η Αννα Βελἐν οπως ακουγεται εδω

http://www.youtube.com/watch?v=dkfUwZu1LCg

Θα βάλω σαν ισπανικη μεταφραση τους λιγους στιχους που μπηκαν στο ελληνικο τραγουδι. Τα πρωτοτυπα λογια λενε

Señora, dicen que donde,
mi madre dice, dijeron,
el agua y el viento dicen
que vieron al guerrillero.

Puede ser un obispo,
puede y no puede;
puede ser sólo el viento
sobre la nieve:
sobre la nieve, sí,
madre, no mires,
que viene galopando
Manuel Rodríguez.

Ya viene el guerrillero
por el estero.

------

Saliendo de Melipilla,
corriendo por Talagante,
cruzando por San Fernando,
amaneciendo en Pomaire.

Pasando por Rancagua,
por San Rosendo,
por Cauquenes, por Chena,
por Nacimiento:
por Nacimiento, sí,
desde Chiñigüe,
por todas partes viene
Manuel Rodríguez.

Pásale este clavel,
vamos con él.

------

Que se apaguen las guitarras,
que la Patria está de duelo.
Nuestra tierra se oscurece:
Mataron al guerrillero.

En Til-Til lo mataron
los asesinos,
su espalda está sangrando
sobre el camino:
sobre el camino, sí,
quién lo diría,
él, que era nuestra sangre,
nuestra alegría.

La tierra está llorando.
Vamos callando.
   Avellinou
17-12-2012 19:48
ASXETO ENTELOS TO TRAGOYDI ME TO OMONYMO POIHMA TOY NEROYDA:


Pablo Neruda


Los libertadores



AQUÍ viene el árbol, el árbol
de la tormenta, el árbol del pueblo.
De la tierra suben sus héroes
como las hojas por la savia,
y el viento estrella los follajes
de muchedumbre rumorosa,
hasta que cae la semilla
del pan otra vez a la tierra.

Aquí viene el árbol, el árbol
nutrido por muertos desnudos,
muertos azotados y heridos,
muertos de rostros imposibles,
empalados sobre una lanza,
desmenuzados en la hoguera,
decapitados por el hacha,
descuartizados a caballo,
crucificados en la iglesia.

Aquí viene el árbol, el árbol
cuyas raíces están vivas,
sacó salitre del martirio,
sus raíces comieron sangre
y extrajo lágrimas del suelo:
las elevó por sus ramajes,
las repartió en su arquitectura.
Fueron flores invisibles,
a veces, flores enterradas,
otras veces iluminaron
sus pétalos, como planetas.

Y el hombre recogió en las ramas
las caracolas endurecidas,
las entregó de mano en mano
como magnolias o granadas
y de pronto, abrieron la tierra,
crecieron hasta las estrellas.

Éste es el árbol de los libres.
El árbol tierra, el árbol nube,
el árbol pan, el árbol flecha,
el árbol puño, el árbol fuego.
Lo ahoga el agua tormentosa
de nuestra época nocturna,
pero su mástil balancea
el ruedo de su poderío.

Otras veces, de nuevo caen
las ramas rotas por la cólera
y una ceniza amenazante
cubre su antigua majestad:
así pasó desde otros tiempos,
así salió de la agonía
hasta que una mano secreta,
unos brazos innumerables,
el pueblo, guardó los fragmentos,
escondió troncos invariables,
y sus labios eran las hojas
del inmenso árbol repartido,
diseminado en todas partes,
caminando con sus raíces.
Éste es el árbol, el árbol
del pueblo, de todos los pueblos
de la libertad, de la lucha.

Asómate a su cabellera:
toca sus rayos renovados:
hunde la mano en las usinas
donde su fruto palpitante
propaga su luz cada día.
Levanta esta tierra en tus manos,
participa de este esplendor,
toma tu pan y tu manzana,
tu corazón y tu caballo
y monta guardia en la frontera,
en el límite de sus hojas.

Defiende el fin de sus corolas,
comparte las noches hostiles,
vigila el ciclo de la aurora,
respira la altura estrellada,
sosteniendo el árbol, el árbol
que crece en medio de la tierra.




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